Dime a qué community manager contratas y te diré quién eres

Querido Director General de Muchas Empresas:

Creo que a estas alturas estás cautivado por la Comunicación 2.0 aunque (seamos sinceros) muchas veces no la comprendas.

También a estas alturas, quizá, estés planteándote contratar a eso que los modernos llaman un community manager. En tu mentalidad de no-nativo digital es algo parecido a un director de comunicación, “pero para las cosas ésas de Internet y de los ordenadores”.

Has leído por ahí que el perfil de estos profesionales es el de una persona joven (bien física o psicológicamente), con ganas de aprender, de reciclarse de forma constante. Debe ser una persona enérgica, con mucha vocación y a quien no le importe sacrificar horas y horas delante de la pantalla del ordenador, pues desempeña un empleo sin horario laboral delimitado.

Y, claro, como eres humano, has sucumbido, has caído en la tentación. ¿Cuál? Pues en la de contratar a un chico joven, recién licenciado, al que pagar cuatro perras. “Total”, pensarás, “si lo que hace es navegar por Internet…”

La cuestión, querido Director General de Muchas Empresas, se agrava cuando ese chico o chica que has malcontratado encuentra a los pocos meses, lógicamente, un nuevo trabajo. En el mejor de los casos, el joven profesional sellará su adiós contigo con un apretón de manos.

En el peor de los casos, querido amigo, si tú te has portado mal… Pues no sabes a lo que te expones, no sabes la locura que has hecho. ¿Por qué?

Dios mío, has dejado en manos de alguien a quien has tenido en régimen de semiesclavitud el mayor activo de tu empresa: la Imagen Pública. No sólo conoce tus secretos. A ver, alma de Dios, esa persona tiene las claves de tu Facebook, de tu Twitter, de tu blog. Bueno, no creo que sea tan tonto de actuar como un troll y publicar cosas negativas de la empresa desde el propio blog de la empresa. Pero sí controla un medio en el que tú eres ajeno. En otras palabras y para que lo entiendas: te puede hacer contrapublicidad. ¿Recuerdas el hongo de Hiroshima tras la bomba atómica? Pues ve rezando.

Hablando en serio. ¿Cuáles son las soluciones?

En primer lugar, y ya hablando en serio, el mejor antídoto para que no tener que enfrentarte no sólo con un community manager sino a cualquier empleado enfadado es ser ético. Si tú eres un jefe irreprochable, encontrarás muy pocos problemas (espero y deseo) en el área de Recursos Humanos.

El community manager es un cargo de máxima confianza, que vela por la Imagen Pública de la empresa. Por lo tanto, debe ser una persona con un currículum, un carácter y una madurez contrastados, independientemente de la edad que conste en su DNI. Para asegurar su profesionalidad, su elección debe ser el fruto de un proceso de selección exhaustivo y, en la medida de lo posible, de forma justa, el trabajador debe ser bien remunerado.

El dircom. Una apología del profesional senior

En su fantástico blog, Eduard Punset se hace eco de los últimos estudios científicos acerca del liderazgo. Punset comenta que, según experimentos realizados, los grupos suelen elegir a jefes jóvenes en situaciones de crisis debido a su capacidad de innovación, a varones para resolver disputas entre distintos colectivos y a mujeres para gestionar problemas con públicos internos.

Últimamente, cuando leo la sección de nombramientos de las páginas de Economía de los periódicos, observo con cierta sorpresa que para los puestos de dircom se elige, cada vez más, a jefes menores de cuarenta años. Siguiendo los parámetros que apuntaba Punset, ¿debemos pensar entonces que la comunicación está en crisis? ¿Acaso se elige a profesionales jóvenes para pagarles menos? ¿Para exigirles más?

Siempre he creído y creeré que el mercado es duro y no tiene sentimientos. Por eso, cuando alguien llega a un puesto de dirección es porque realmente lo merece. Pocas veces ocurre lo contrario. Yo apoyo y defiendo a los jóvenes. Los motivos son claros: yo también he sido joven (¡aún lo soy!) y he desempeñado puestos de responsabilidad; los jóvenes enseñan y de ellos se aprende (lo sé desde que soy profesor); la juventud es un don que hay que cuidar porque se contagia, los jóvenes son nuestos aliados, quienes nos cubrirán las espaldas. Hay que educar y ayudar a los jóvenes porque son el futuro y serán los jefes de nuestros hijos. A su vez, nuestros hijos serán jóvenes y quién sabe si jefes. En definitiva, en esta Gran Broma que es la Vida, todos estamos en el mismo barco y lo más coherente es que todos nos ayudemos y aprendamos unos de otros.

Sin embargo, quiero hacer aquí una defensa del profesional que ya no es joven, en concreto, del director de comunicación senior. En primer lugar, porque un buen dircom debe tener un bagaje profesional amplio, un pasado extenso. Y si ha sido azaroso, mejor. La experiencia y el sentido común conforman la receta básica para resolver problemas. No concibo, por ejemplo, que un director de comunicación no haya trabajado antes en un medio. La mejor forma de entender a la tribu de los periodistas tiene lugar cuando se ha pertenecido a ella.

Por otro lado, una persona con un bagaje vital amplio (es decir, con cierta edad cumplida) es capaz de empatizar con diversos tipos de empleados, entender sus necesidades, las circunstancias por las que están atravesando. Quizá porque, por edad, ya las pasó.

Voy más allá: no sólo apuesto por un dircom senior, de más de cuarenta años, sino por un dircom que sea mujer. Pero de esto hablaré más adelante porque, como decían en las antiguas novelas, “eso es ya otra historia”.

La profesionalización de los dircom de las ONG

Por fin. Tras muchos meses de espera, acaban de publicarse las actas del VIII Foro Interuniversitario de Investigación en Comunicación, que en 2006 estuvo dedicado a la Comunicación alternativa, Ciudadanía y Cultura. En dicho foro (hace ya demasiados meses) presenté una comunicación que, bajo el título “La profesionalización de los directores de comunicación de las ONG”, pretendía resolver cuestiones como: ¿El dircom de una ONG tiene problemas añadidos por trabajar con información alternativa o políticamente incorrecta? ¿Es fácil su labor dentro de una ONG? ¿Su profesionalidad está reconocida?. Si quieres leer el texto publicado pulsa aquí o visita la sección de Textos propios.

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Edito: Este post lo tenía preparado como borrador no visible en mi bitácora. Hace unas semanas, a mediados de noviembre, me adelanté a los acontecimientos y, antes de que las actas estuvieran impresas, lo publiqué en el blog sin querer. Aunque sólo estuvo on-line unas horas, algunos de vosotros lo leísteis, según los datos de mis herramientas de estadísticas. Lo “escondí” de nuevo y lo vuelvo a publicar ahora, unas semanas después, cuando las actas del foro ya están editadas en papel y bien distribuidas por los canales reglamentarios.