¿Quieres provocar emociones? Emite un vídeo en directo

A partir de ahora, la comunicación corporativa utilizará más el vídeo como vehículo para transmitir y crear contenidos, contar historias (no spots) y generar emociones. Aún más: el vídeo tendrá más impacto si se emite en directo. Los expertos creen que, de esta forma, el público se sentirá un testigo privilegiado de la acción y estará inmerso en ella. Éstas son algunas de las ideas que se comentaron ayer en #NewVideo16, Congreso sobre Nuevas Tendencias en Video Influence, encuentro organizado por Juan José Delgado y Gerard Gracia Arcas, que reunió a un gran panel de expertos e influyentes en el sector del vídeo digital.

Según apuntaba Juan José en la inauguración, asistimos a un momento muy interesante: las nuevas tendencias provocan gaps en el mercado. Es ahí, creo, donde los comunicadores corporativos (y profesores) tenemos que acercarnos para aprender y ser agentes activos del proceso.

Ideas disruptivas

Es imposible que te resuma aquí toda la jornada. Pulsa en este enlace que te llevará a un Storify que he creado y que aúna presentaciones, tuits destacados de la cuenta oficial y reacciones por parte del público.

Me gustaría rebotarte algunas ideas que lanzaron los ponentes y que a mí me hicieron reflexionar.

  • Las marcas se han convertido en creadoras de contenido y, es más, la gente lo espera. (Jaime López-Amor Gálvez)
  • La digitalización debe desarrollarse en una empresa de arriba hacia abajo (Jesús Cubero)
  • Hay que adaptar los contenidos a las plataformas (Jesús Cubero)
  • El 80% de los malos vídeos son resultado de un mal briefing entre agencia y cliente (Jesús Cubero)
  • Lo auténtico engancha
  • Lo digital no es milagroso (Jesús Cubero)
  • La gente quiere historias, no spots (equipo Coca-Cola)
  • Periscope humaniza la marca (Jaime Guixeres)
  • Es fundamental una estrategia detrás de un producto para que se produzcan las ventas (Tristán Elosegui)
  • Los datos de audiencias son hoy relativos (Elena Neira)
  • Periscope es una herramienta de apoyo de marketing y nunca debe llevar el peso del directo (Jaime Estévez)

Mira en mi Storify qué otras ideas se lanzaron

¿Que no escuchas a la gente? Pues no me interesa seguirte

Hasta hace bien poco, en Twitter, yo seguía a muchos periodistas de prestigio. Es algo lógico. En primer lugar, porque, antes de ser consultor y más tarde profesor, yo fui periodista. En segundo lugar, porque, de una forma u otra, estos profesionales marcan cierta tendencia con sus reportajes, con su forma de entrevistar, en definitiva, con su forma de pensar.

Sin embargo, al poco tiempo de empezar a seguirles me llevé una desagradable sorpresa. Ellos tenían muchos seguidores, pero seguían a muy poca gente. La sorpresa se multiplicó de forma exponencial cuando vi a quiénes hacían follow: en su mayoría, amigos, colegas de profesión, otros famosos y famosillos, gente cercana también en el offline, amigos de la máquina de café…

Les dejé de seguir. Inmediatamente. No me fío de un periodista que no sale a la calle, aunque ésta sea digital, que no escucha al ciudadano de a pie, aunque sea a golpe de teclado.

Dime a qué community manager contratas y te diré quién eres

Querido Director General de Muchas Empresas:

Creo que a estas alturas estás cautivado por la Comunicación 2.0 aunque (seamos sinceros) muchas veces no la comprendas.

También a estas alturas, quizá, estés planteándote contratar a eso que los modernos llaman un community manager. En tu mentalidad de no-nativo digital es algo parecido a un director de comunicación, “pero para las cosas ésas de Internet y de los ordenadores”.

Has leído por ahí que el perfil de estos profesionales es el de una persona joven (bien física o psicológicamente), con ganas de aprender, de reciclarse de forma constante. Debe ser una persona enérgica, con mucha vocación y a quien no le importe sacrificar horas y horas delante de la pantalla del ordenador, pues desempeña un empleo sin horario laboral delimitado.

Y, claro, como eres humano, has sucumbido, has caído en la tentación. ¿Cuál? Pues en la de contratar a un chico joven, recién licenciado, al que pagar cuatro perras. “Total”, pensarás, “si lo que hace es navegar por Internet…”

La cuestión, querido Director General de Muchas Empresas, se agrava cuando ese chico o chica que has malcontratado encuentra a los pocos meses, lógicamente, un nuevo trabajo. En el mejor de los casos, el joven profesional sellará su adiós contigo con un apretón de manos.

En el peor de los casos, querido amigo, si tú te has portado mal… Pues no sabes a lo que te expones, no sabes la locura que has hecho. ¿Por qué?

Dios mío, has dejado en manos de alguien a quien has tenido en régimen de semiesclavitud el mayor activo de tu empresa: la Imagen Pública. No sólo conoce tus secretos. A ver, alma de Dios, esa persona tiene las claves de tu Facebook, de tu Twitter, de tu blog. Bueno, no creo que sea tan tonto de actuar como un troll y publicar cosas negativas de la empresa desde el propio blog de la empresa. Pero sí controla un medio en el que tú eres ajeno. En otras palabras y para que lo entiendas: te puede hacer contrapublicidad. ¿Recuerdas el hongo de Hiroshima tras la bomba atómica? Pues ve rezando.

Hablando en serio. ¿Cuáles son las soluciones?

En primer lugar, y ya hablando en serio, el mejor antídoto para que no tener que enfrentarte no sólo con un community manager sino a cualquier empleado enfadado es ser ético. Si tú eres un jefe irreprochable, encontrarás muy pocos problemas (espero y deseo) en el área de Recursos Humanos.

El community manager es un cargo de máxima confianza, que vela por la Imagen Pública de la empresa. Por lo tanto, debe ser una persona con un currículum, un carácter y una madurez contrastados, independientemente de la edad que conste en su DNI. Para asegurar su profesionalidad, su elección debe ser el fruto de un proceso de selección exhaustivo y, en la medida de lo posible, de forma justa, el trabajador debe ser bien remunerado.