La Comunicación Institucional debe garantizar la presunción de inocencia

Nunca aprendemos. Y yo el primero, que conste. Deberíamos tener bien claro, a estas alturas, que nadie debe ser declarado culpable hasta que un juez dicte sentencia. Y voy más allá: los fallos judiciales también se pueden recurrir.

Empiezo a alucinar. ¿Por qué, por ejemplo, daríamos nuesta mano derecha por defender el honor de Alberto Contador y, llevados por la vorágine de la información, nos han entrado dudas con Marta Domínguez?

La respuesta parece sencilla: Alberto Contador se defendió nada más ser acusado de doping (por una información filtrada a la prensa de forma mailtencionada, por cierto) mientras que, hasta ayer, Marta ha guardado silencio y, además, se ha abierto un proceso judicial en el que, de ser testigo, ha pasado a ser imputada.

Intuyo que una de las causas de su silencio ha sido su embarazo. Mi mujer y yo hemos vivido dos abortos y sabemos que una situación como la que atraviesa la atleta es extremadamente delicada, crítica para la vida del bebé. Por lo tanto, entiendo que haya callado.

Haya gestionado bien o no su comparecencia pública, hay algo irrebatible: ya la dábamos por culpable. Todos o casi todos. Hasta que ha hablado.

Creo que la Comunicación Institucional de los organismos oficiales debe recordar y velar por la presunción de inocencia de personas que son imputadas para que los medios de comunicación y los ciudadanos no hagamos juicios paralelos. Creo también que, independientemente de lo que pase con Marta, medios de comunicación y ciudadanos debemos hacer autocrítica, no caer en la noticia fácil ni en el amarillismo. Tampoco debemos ser cainitas.

En caso de que Marta Domínguez sea declarada culpable del delito que se le imputa, ella cumplirá la sanción en el periodo y en la forma que indique la sentencia. Después volverá y deberá ser la de antes, puesto que las sanciones y los fallos judiciales llevan implícita la reparación del daño y, en teoría, la puesta a cero, el volver a empezar, sin cargas, del condenado. Ya sé que esto no sucede siempre así, pero este asunto da para muchos post.

En caso de que sea inocente, muchos deberían pedirle perdón.

Voy más allá: ¿por qué nadie se atreve a investigar este mismo asunto en el mundo del tenis, del baloncesto y del fútbol? Ahí sí que habría sorpresas. Y muchas. Y muchos ídolos caídos. Y muchas operaciones galgos, cobras, zorros y burros. Pero, desgraciadamente, nos gusta tener ídolos, aunque, de vez en cuando, se les tumbe, se les olvide o se les impute algún que otro delito.

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5 comentarios en “La Comunicación Institucional debe garantizar la presunción de inocencia

  1. Muy oportuno este post, Juan Pedro, vista la postura que han adoptado los medios de comunicación con el caso de Marta Domínguez.

    Lamentablemente, el amarillismo está ganando terreno en nuestro país en los últimos años y, a la vista de la buena aceptación que está logrando, tenemos populismo para rato.

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  2. Estoy completamente de acuerdo, Juan Pedro. Pero no atisbo a ningún medio que apueste por algo serio y recoja el testigo que dejó, por ejemplo, Soitu. Muchos aseguran que Lainformación.com ha seguido la misma línea, pero no estoy para nada de acuerdo.

    Si montas algo chulo, cuenta conmigo :P

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  3. Un poco de autocrítica (por si a tus lectores les interesa comprender lo mal que funcionamos). Te lo copio tal cual, lo he escrito yo para mi espacio (está en un apartado discreto allí), no hay versión reducida, lo siento. Si molesta aquí, lo borras tranquilamente. Yo te lo traigo porque tú ya sabes que has sido la conciencia con conciencia, en mi caso.

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  4. Había escrito el título de la entrada, ‘Las vacas de la guerra: un mismo actor para tres papeles generacionales’, tenía las notas que había tomado a mi lado, éstas registradas en la segunda visualización de la película, para no olvidar ningún detalle, la primera me absorbió por completo, la pantalla. También leía y recopilaba lo que sobre la obra se había escrito, cuando por un instante el recuerdo de una alambrada electrificada me llevó hasta Manjarín con el pensamiento… y me acerqué a la página de Tomás el Templario (en Facebook); allí alguien había dejado un comentario preocupante… Pregunté, y el receptor me dijo: Nos han robado, lee el enlace último. Era un texto que comenzaba así, En Defensa del Camino. Inmediatamente identifiqué al individuo que se denunciaba a través de él…

    Cuando yo llegué a Logroño aquella mañana… a pesar de que a Logroño habíamos llegado la tarde anterior Navarra y yo, yo arrastrándome desde kilómetros antes, tendinitis en un tobillo a causa de una opresión de la bota y mi ansiedad por seguir a Navarra que iba desfallecido… y la pasamos en un hostal juntos… había una cola muy larga en el refugio público y mientras yo ocupaba mi puesto, de los primeros, ya que tenía derecho, al no haber pernoctado la noche anterior en él, intercambié unas impresiones con una hospitalera… que lo primero que me dijo fue: En tal punto, encontrarás a un señor muy místico él, en un puesto de frutas, mi consejo es que ni te detengas. Por supuesto que después de estas palabras pensaba detenerme… pero claro, avisada. Si te avisan de algo ya estás en guardia. ¿Era justo o no? Como quieras que el azar es así como es, y como quieras que Logroño le queda al individuo citado lo bastante cerca, coincidió que aquella misma tarde no pero a la siguiente, allí seguía yo en reposo, se acercó él al albergue. Para mí ni miró, que estaba alejada en el patio pero tampoco tuve la sensación de que mirara para nadie…

    De hecho, yo que había visto muchas fotos del Camino, le confundí con otra persona, con Resti, el de Castrojeriz, entonces el hospitalero que estaba hablando con él me llamó para que me sentara con ellos.. Sobre este hospitalero diré que yo todavía creía en el altruismo indiscriminado del Camino (¡madre mía! que amor al trabajo -pensé. Teniendo un albergue en León, venirse hasta aquí… pero un año más tarde, me sacarán del error: esto se hace para reclutar peregrinos, para captarlos y que luego acaben pasando por tu propio albergue: el negocio, como siempre)

    Así que allí me senté y el personaje comenzó a hacer alarde de que yo, sin lugar a dudas lo había visto antes, porque él figuraba en todos los albergues del Camino; dijo que en cada uno había una foto suya. ¡Pues ya vez! Como yo no hago más que fijarme en todo… Aunque de pronto se me iluminó la cabeza. No, no, no te he visto en ninguna foto; he leído hablar de ti en un libro.

    Es cierto, El peregrino a Santiago de Jorge Sánchez, que por cierto, también utiliza los arcanos mayores del Tarot como recurso (sólo que yo lo pensé desde el principio y antes de leerle a él; muy distintos nuestros casos). Contaba este viajero que el de la capa y el sombrero le dio un susto al sorprenderle desde un árbol. Luego intimaron o algo semejante… como yo también soy muy desapegada (mi sentido de mi libertad personal tira demasiado) pude comprenderlo, hablo de eso, de encuentros circunstanciales, que el Camino propicia tanto…

    Y estuvimos así sentados una media hora, donde me habló de su encuentro con cierta soror santificada y más cosas que no recuerdo porque a mí se me hacía largo y sólo tenía ganas de poder levantarme e irme pero no quería parecer despectiva (ya se sabe… los primerizos que parece que queremos ir de lo que no somos, de lo que van muchos, de santurrones). Yo ahí todavía andaba renqueando con la herida de mi crisis que acertaba a predecir que había cerrado en falso, un cambio de conciencia no efectuado del todo, todavía… por estabilizarse. Y el tipo que me pide el teléfono y yo que me veo obligada a dárselo… Y el tipo que insiste e insiste en arrastrarme al exterior del albergue, y yo que renqueando me veo obligada a seguirlo, y todo por los ‘putosmodales’, que aunque yo nunca me he gastado muchos, siempre que me he plegado a lo socialmente aceptado, luego me he visto envuelta en incomodidades… Y es para abrir la furgoneta y enseñarme todos sus materiales y lo famoso que es, y que me tengo que ir, que no me estoy sintiendo bien, que me duele mucho el pie, los ojos le hacían chiribitas y pude irme con una postal donde figuraba él que me regaló y que me firmó como HIjo del Trueno… Es decir, equiparándose al propio Santiago.

    Por fin, pude despedirme, me recluí en el interior y pensé que podía quedarme tranquila… seguiré viaje y volveré a tomarme un reposo en Viloria de la Rioja, el tobillo va peor que mal, no he respetado la pausa y es un buen lugar porque de repente te descubres en un remanso de paz. Era domingo, sobre las cinco de la tarde y suena mi teléfono. Es este individuo que dice que me ha estado buscando por el Camino y que desea tomarse un café conmigo. Ahí ya me cabreo, porque a mí el teléfono, reconozco que me puede cabrear, y le digo tajante: que no deseo su compañía. Me deja pues en paz pero cuál no será mi desconcierto, cuando al regreso y mientras continúa mi investigación documental a través de los diarios de peregrinos en Red… descubro que algunos mencionan a peregrinas amigas que han tenido que soportar el acoso de este individuo en concreto… Ninguno escrito por una mujer, porque la mayoría de los españoles que hacen el Camino son hombres, y también la mayoría de peregrinos que luego lo escriben… Y se me queda algo incómodo dentro, como cuando sientes que podrías hacer algo más pero no lo haces.

    Así que antes de ayer, al leer esta acusación, donde el personaje, estaba o tima o defrauda a unos hospitalarios que tienen un albergue privado pero de ningún modo uno de esos albergues de lujo y caro, sino uno modesto, y que por ese motivo han tenido que cerrarlo… la alarma en mi corazón cegó mi prudencia. Y reaccioné solidarizándome y reaccioné haciendo un llamamiento al peregrino, en el mismo sentido que se nos lo hacía a todos en Defensa del Camino… Es decir, que callándonos no hacemos bien a nadie. Y animaba a las peregrinas que pudieran haber sufrido acoso por parte del individuo a escribirme, asegurándoles que siempre su identidad estaría a buen resguardo… Yo de esto no me arrepiento. Pero sí de lo que sucede luego; porque me doy prisa en la redacción, y me limito a publicar lo primero unas palabras propias en esa dirección de la que hablo, y luego a enlazar la fuente de Defensa del Camino y su texto. Pero cual no sería mi sorpresa, cuando después del contacto conmigo, el correo del Camino (dicen ser periódico independiente) emite mis informaciones de una manera no fidedigna, confundiendo las fuentes, y hablando de una peregrina asturiana que era yo y que era la que había identificado al personaje como M.L, además de añadir que había múltiples testimonios en Red de peregrinas que habían sido acosadas. Claro que como ellos no habían tenido noticias hasta mí de eso… lo que están haciendo es convertir un rumor en un rumor mayor y dando crédito a un rumor; porque cuando cuentas con datos firmes, aportas datos firmes, y me voy a la cama muy cansada, dejando a mis vacas de mala gana y rumiando yo misma que hay ahí un tufo que no me gusta nada.

    Total que me levanto a las siete de la mañana y lo primero que hago es dejarles un comentario a los del correo del peregrino, con mi nombre y mi enlace, contando lo que sé y lo que no sé pero valiente, porque yo estoy dando aquí la cara, todo el tiempo estoy dando la cara, porque si emites información lo menos que debes hacer, pienso que es dar la cara. Es decir que yo no soy ninguna peregrina asturiana, soy la peregrina asturiana que soy. Moderan los comentarios (quien modera puede ser represor y del sistema de la represión, miedo, pienso, porque yo también pasé por esa etapa de querer tenerlo todo bajo control; quizá sean otros motivos pero seguro que si es el motivo del que hablo el del ”periódico independiente” correo del Camino). Ahora ya, si encima de estar moderado, encima te lo vetan y no te lo publican… como fue el caso, porque quien está detrás es un cobarde de esos a los que les gusta criticarlo todo pero como ha demostrado por su comportamiento a través de la Red social y la bitácora… marrullero, evidentemente. Muy amigo de sus amigos pero punto.

    Así que ahí estaba yo ayer por la mañana, empeñada en escribir mi entrada acerca de Vacas pero con un lío tremendo de intercambio de correos, de comentarios, de gente que llegó y dijo lo que dijo, de aquellos que enlazaron, secundando a Maldonado, que pensó coherentemente que lo mejor era que hiciéramos una cesta… para paliar nosotros, entre todos, que já já, me río yo de los que íbamos a participar al final, aunque sólo se trate de cinco o diez miseros euros. Pero no, nuestro amigo el hospitalero timado no quería nuestro dinero: hemos cerrado el albergue, ahora estamos bien, en otro país, ya lo abriremos en febrero, nos hemos pensado mucho lo de denunciar esto a través de la Red, pruebas ni facturas hay, no se puede recurrir por tanto a la justicia… y tú como loca, preocupada de verdad por lo que no es material, que es la seguridad de los y las que circulamos por el Camino. Y porque este tipo de personajes encima no te amenacen con total impunidad, como parece ser su caso, advirtiéndote que si hablas de él convierte tu vida en una pesadilla o como me amenazó a mí alguien, otro alguien: si no cierras esta entrada, vas a saber tú lo que es hacerte enemigos en el Camino. Osea ellos lo viven sin cuidarse… y al final la que tienes que poner todo el cuidado eres tú antes y después porque ellos todo lo arreglan con eso… con amenazas de ”poderoso”.

    A ratos seguía con lo de mis vacas y a la tarde decidí ponerme yo misma en contacto con el personaje, que me colgó nada más preguntar por él, no quiso saber nada de mí, entonces le envíe un mensaje, queremos que ingreses en la cuenta de éste lo que le debes y que dejes de acosar a las peregrinas. Entonces me llama él para preguntarme quién soy, y cuando le digo que sólo una representante de peregrinos me cuelga. En éstas veo compruebo que la bitacora ‘Los sellos del Camino’ reproduce la entrada tal cual del periódico el correo del Camino, sin que medie ninguna confirmación, tal cual. Y visitando a Juan Pedro Cañabate, que habla precisamente del caso de la atleta, él que es profesor de comunicación, y nos recuerda lo importante que es respetar el derecho a la presunción de inocencia… yo siento remordimientos y cierro mi artículo. Y elaboro otro, más en mi línea, haciendo hincapié en mi auténtica preocupación: la seguridad de las caminantes (para que nos vamos a engañar: los hombres no suelen sufrir acoso por parte de las mujeres, no digo que no pase, digo que no es la tónica y que por norma nosotras somos más sensibles, aunque igual Carmelo me desmiente esto ahora, ya que yo le ”escribo mis cartas”). Y otra vez molesto a este profesor pidiéndole que me lo revise (quizá era hasta peor, porque adosado iba la foto del personaje). Y otra vez que Juan Pedro Cañabate me vuelve a hacer reflexionar y es que estamos en las mismas. Y esto sucede ya esta mañana.

    Total, que Ángel de Los sellos del Camino se pone en contacto conmigo para que le explique por qué he borrado un link, a que link debe enlazarme, y yo le hablo de la no improbable acusación de Libelo, y entonces dice: no, no, yo no tengo culpa de nada, yo sólo enlazo a los del correo del Camino que son los que dicen. ¿Y esto es responsabilidad? ¿así nos comportamos en Red, con esta impunidad? Pues no me extraña que tengan que reglamentarnos y someternos a alguna ley, cuando nosotros, ninguno, contamos con la ética necesaria.

    Así que ya mencionas libelo, ya la bitácora de Los sellos del Camino borra el artículo porque escribe por mail, uno que no me envía a mí, sino al implicado que demanda, que deja de secundarlo porque yo le he pedido que no lo haga, que maldita mentira es eso: yo no dije borra nada, yo dije: esto es lo que hay, en esto nos estamos equivocando y esto es lo que pasa.

    Y se me dice: Si tienes miedo… No, miedo, no. Yo también me equivocado y he pagado como una prima el equivocarme con alguien. Nos preocupan simplemente cosas distintas. A mí me preocupa que se abuse de la buena voluntad de las personas y a ti la cuestión de tu dinero. Porque entonces te desdices y afirmas que el personaje no es peor persona que nadie… que lo único que quieres es que pague y entonces yo descubro que no nos ha preocupado lo mismo y que yo soy de las que pringa siempre como una pringada, porque mi corazón reacciona y tú has pringado en este caso por haberte fiado de alguien, en el que hasta entonces confiabas. Porque si no hubieras confiado, no te habrías puesto a hacer negocio con él, y en mi caso nunca hasta el día de hoy, ha sido un negocio nada de nada.

    Y luego, al parecer, por detrás, ya se ha puesto toda una cadena, y en la sombra, en marcha… y me piden a mí el número de la furgoneta, o una alguna factura o su D.N.I. ¡A mí, que yo lo único que quería era que el tipo me dejara de dar la murga y regresar al refugio de Logroño. Y bueno, ¿estos que se piensan? ¿que yo soy Mata-Hari? Pero se lo escribes a quien debes y claro, dejarlo estar, entonces, dices, tú que ya lo arreglaremos él y yo, y ya me pagará. Pues esto es lo que hay que meditar antes, pero antes de complicarnos la vida a algunos… que algunos todavía somos sensibles y nos preocupamos de verdad. Aunque puedes estar muy tranquilo, porque como todos los de la cadena sean como el que a mí me pidió esa matrícula… entonces son unos buenazos. Y así fue, mi entrehistoria o mis entretelas entre las vacas de Carmelo. Ya he descubierto que a pesar de su imagen bondadosa es una mente muy seria, y ya me voy a pensar hasta lo de dirigirme a él. No sea que también con eso la esté cagando.

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