“Es que ya no tuiteas, tío. Ni si quiera escribes en tu blog” (Cantidad vs Calidad)

Desde hace algunas semanas, algunos buenos amigos (off y on-line) me han recordado que tengo abandonados mi blog y mi Twitter. No les falta razón.

En primer lugar quiero decirles que no escribir en estos canales no significa que no esté trabajando o que no esté comunicando. Lo estoy haciendo al cien por cien en otros canales y en otros escenarios (igual de interesantes, pero con distinta visibilidad).

En segundo lugar, he de confesar que estoy atravesando una crisis de fe bloguera. Me explico: hace más de cuatro años empecé a escribir esta bitácora para incentivar a mis alumnos. Al mismo tiempo, empecé a seguir a otros comunicadores corporativos y a otros profesores para no desengancharme del día a día de la Comunicación. Cada uno éramos una pequeña estrella en el firmamento o un pequeño faro y nos guíábamos los pasos unos a otros.

Hoy, años después, cuando miro al cielo compruebo, asombrado, que está repleto de estrellas. Las constelaciones forman un espectáculo magnífico; algunas son realmente maravillosas.

Pero el caso es que son tantas y tantas, que me siento igual de perdido que cuando empecé. Hay una saturación increíble de información. Y lo malo: no siempre buena. Me explico: la gente tuiteamos y posteamos porque sí, porque hay que hacerlo una vez a la semana. No es casualidad que muchos a quienes sigo desde el principio estén callados ahora.

Esto me lleva a recordar algo que sucedió ayer en clase. Este cuatrimestre (como en casi todos) tengo un magnífico grupo de alumnos. El caso fue que ayer sólo se presentaron en clase quince personas: se encuentran en la recta final de su último año de carrera, les agobia la falta de tiempo y la profusión de trabajos que tienen que realizar y por estos motivos muchos no asisten a nuestra cita semanal. No les culpo: yo también tuve veintipocos años y elegí entre unas asignaturas y otras.

Al principio me quedé algo descolocado. Pero poco a poco me di cuenta que podía optimizar esta nueva circunstancia.

Conforme pasaban los minutos, me sentía más cómodo delante de aquellos chicos: sabía que estaban allí, no por obligación, sino porque querían.

Vimos dos casos paradigmáticos de crisis 2.0: el celebérrimo de Domino’s Pizza y el reciente de Nestlé a cuenta de Kit Kat. Visionando imágenes de Youtube, todos pusimos mohín de asco, de sorpresa, de pena, de indignación, de alivio…

Cuando salí de clase me di cuenta que es mejor la calidad que la cantidad y que, quizá, por estar con un grupo reducido, la comunicación había sido más fluida.

Con esta bitácora pasará algo parecido: no voy a publicar porque sí y, precisamente para preservar la calidad de este espacio, sólo verán la luz los post precisos, ni uno más ni uno menos.

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19 comentarios en ““Es que ya no tuiteas, tío. Ni si quiera escribes en tu blog” (Cantidad vs Calidad)

  1. Con mis altibajos, sigo apoyándome en estos instrumentos y gano en eficiencia. No es oro todo lo que reluce pero se les mira mejor cuando entran en proyectos docentes o investigadores concretos. Eso me ha llevado a resucitar webs muertas o a dejar enterradas las que hoy siguen sin interesarme.
    Cuento con seguir leyéndote bastante, así que ánimo, que ya aparecerá ese tiempo que en épocas se volatiliza. Un abrazo

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  2. Estimado Juan Pedro:
    Respeto tu filosofía 2.0 y debido al poco tiempo que tenemos todos-as será mejor que cada uno tuviéramos un pálpito similar. De esta forma, el volumen de lectura bajaría considerablemente. Por lo demás, cuando te pediamos más posteo o más twtteo es porque necesitamos a expertos como tu en la conversación diaria….Un saludin

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  3. Juan Pedro, soy uno de esos que escriben solo cuando hay tiempo y material interesante para compartir. De hecho habrás visto que hace rato que no escribo en el blog, porque acabo de empezar con un trabajo nuevo y hay una cuestión de prioridades.

    Un abrazo.

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  4. Hola! Si muchos más pensaran dos veces antes de postear la comunicación sería mucho más fluida! Pero, como ya se ha dicho en muchas ocasiones, Internet es un reflejo del mundo real aumentado y dotado (a veces) de un valor he importanica desmesurados. Por mi parte también he pasado una crisis de fe de medios (blogs, redes) y por un momento cerré todas mis cuentas personasles, por motivos profesionales tuve que seguir ligada a esto y ahora he vuelto con esta misma premisa de no hablar (escribir) por rellenar días en el diario 2.0.
    Pasaré por aquí de vez en cuando esperando temas tan interesantes como este!!
    Un salduo,
    lele

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  5. Pues mucha suerte con tu nuevo trabajo, Ignacio. Bien es cierto que escribes poco últimamemente. Pero lo que escribes, lo haces de una forma clara, directa y certera. En todo lo que te pueda ayudar en tu nuevo trabajo, ya sabes dónde estoy. Un abrazo.

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  6. Gracias por tus ánimos, Daniel. El tiempo es poco pero, afortunadamente, en la Red encontramos gente como tú. ¡Nos debemos una desvirtualización!

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  7. Hola; nos conocimos en un curso que diste en Ponferrada, sólo quería saludarte en un día en el que, seguro, te sentirás bastante satisfecho.

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  8. ¡Hola! Gracias por acordarte de mí tras el curso y, sobre todo, “en este día satisfecho”. Me tratasteis fenomenal en Ponferrada. Para mí fue un placer. Ya sabes dónde estamos. ¡Un fortísimo saludo!

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  9. Comparto tu visión Juan Pedro y además la aliento entre mis clientes a quienes pido calidad siempre para distinguirse. Yo últimamente he quitado suscripciones por RSS y he dejado de seguir a gente en el twitter que no me aportan nada. A ti te “descubri” hace poco tiempo y espero siempre con ansiedad cuando me entran tus post, ahora será con ansiedad acumulada!
    Saludos a todos en nuestro día!!!!

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  10. ¡Hola, Carina! Muchas gracias por tu comentario y por tus amables palabras. Puedes pasarte por aquí cuando quieras porque este blog es tu casa.

    Estoy preparando un post que espero que te guste. ¡Nos leemos!

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  11. Hola Juan Pedro. Yo acabo de conocer hace poco tu blog y lo cierto es que comparto tu sensación: la información llega a saturar. Eso sí, el visitante sabe apreciar donde el contenido que hay es bueno y válido y donde no. Yo con tu blog tengo esa sensación positiva. Te mando ánimos para que sigas con ello y te agradezco el esfuerzo y la dedicación que muestras. Un saludo y, ¡te sigo leyendo!

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