Motivos para el feminismo (acerca de congresos y recuerdos)

Hace unos años, cuando acabábamos de casarnos, y nada más haberse quedado en el paro, mi mujer empezó a buscar trabajo. Ella, Marta, es una buena profesional (lo sé de buena tinta porque nos conocimos, precisamente, trabajando), humana e inteligente, vocacional, con gran capacidad de sacrificio y con una formación muy completa. Qué voy a decir si, además de sus ojos y su sonrisa, me enamoró su forma de ser. El caso era que yo no tenía ninguna duda, ninguna, de que encontraría sin problemas un nuevo empleo.

Llegó el gran día de la primera entrevista. A los pocos segundos de comenzar, el entrevistador le hizo una pregunta inesperada: ¿Estás casada?”. La frase no tendría más importancia si no hubiera sido seguida de otra pregunta aún más sorprendente: “Dime, ¿cuándo piensas tener hijos?” De nada valía, entonces, ni su experiencia previa, ni su formación, ni sus aptitudes como periodista y como persona. En fin, qué le íbamos a hacer. Pensamos que había sido mala suerte y que la siguiente entrevista se desarrollaría por caminos más lógicos y éticos.

Creo recordar que la segunda entrevista (¿o fue la tercera?) se la hizo, precisamente, una mujer. Pero, contra todo pronóstico, y como si fuera de chiste, aquella chica volvió a preguntarle aquello de “¿Estás casada? ¿Piensas tener hijos?” Esta vez era una misma mujer quien le ponía trabas de género. Los griegos decían que el tiempo es el mejor juez. Al cabo de unos meses, Marta encontró un trabajo como consultora de comunicación en una de las agencias más importantes del mundo. Hoy es jefa de prensa de una prestigiosa Institución. Trabaja a tope, con la ilusión del primer día. Y, a todo esto, también es madre. Y buena.

A veces, cuando estoy jugando con mi hija, pienso qué trabas tendrá que superar en el futuro por ser mujer, si sufrirá algún tipo de marginación o acoso, y cuántas veces tendrá que demostrar su valía. Estoy negociando con el Dios de las Tormentas y haciendo hechizos y conjuros para que eso no le pase. Pero, si le pasa, no habrá que tener miedo: esa experiencia será una prueba de vida que la hará más fuerte. Además, allí estaré para ayudarla y, por supuesto, para escucharla. No hay que tener miedo a los problemas porque, según dice un viejo adagio, Dios pone los exámenes más difíciles a los mejores alumnos. Me vienen a la cabeza todos estos recuerdos tras leer que la Universidad Rey Juan Carlos celebrará, el 25 y 26 de octubre de 2007, un Congreso Internacional de Comunicación, Identidad y Género. En su página web encontrarás más información.

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3 comentarios sobre “Motivos para el feminismo (acerca de congresos y recuerdos)

  1. si tu caso fuera excepcional y no lo corriente…
    no habras lista de situaciones parecidas que te deprimirías.
    encuentro grave que los profesionales de la organización no sepan la calidad del trabajo y las aportaciones y sigan tomando sus decisiones por horas de trabajo y rutinas de plantillas.
    es como si pusiéramos las notas mejores por asistencia a clase
    saludos y espero que Marta sea la jefa de algunas alumnas mías que andan por Madrid buscando trabajo

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  2. Así estamos. Como dice Dani, no voy a abrir esa lista. Mejor para otro día que me pille más inspirada, furiosa o deprimida.
    Los posts humanos son siempre los mejores. Un saludo.

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