En su fantástico blog, Eduard Punset se hace eco de los últimos estudios científicos acerca del liderazgo. Punset comenta que, según experimentos realizados, los grupos suelen elegir a jefes jóvenes en situaciones de crisis debido a su capacidad de innovación, a varones para resolver disputas entre distintos colectivos y a mujeres para gestionar problemas con públicos internos.
Últimamente, cuando leo la sección de nombramientos de las páginas de Economía de los periódicos, observo con cierta sorpresa que para los puestos de dircom se elige, cada vez más, a jefes menores de cuarenta años. Siguiendo los parámetros que apuntaba Punset, ¿debemos pensar entonces que la comunicación está en crisis? ¿Acaso se elige a profesionales jóvenes para pagarles menos? ¿Para exigirles más?
Siempre he creído y creeré que el mercado es duro y no tiene sentimientos. Por eso, cuando alguien llega a un puesto de dirección es porque realmente lo merece. Pocas veces ocurre lo contrario. Yo apoyo y defiendo a los jóvenes. Los motivos son claros: yo también he sido joven (¡aún lo soy!) y he desempeñado puestos de responsabilidad; los jóvenes enseñan y de ellos se aprende (lo sé desde que soy profesor); la juventud es un don que hay que cuidar porque se contagia, los jóvenes son nuestos aliados, quienes nos cubrirán las espaldas. Hay que educar y ayudar a los jóvenes porque son el futuro y serán los jefes de nuestros hijos. A su vez, nuestros hijos serán jóvenes y quién sabe si jefes. En definitiva, en esta Gran Broma que es la Vida, todos estamos en el mismo barco y lo más coherente es que todos nos ayudemos y aprendamos unos de otros.
Sin embargo, quiero hacer aquí una defensa del profesional que ya no es joven, en concreto, del director de comunicación senior. En primer lugar, porque un buen dircom debe tener un bagaje profesional amplio, un pasado extenso. Y si ha sido azaroso, mejor. La experiencia y el sentido común conforman la receta básica para resolver problemas. No concibo, por ejemplo, que un director de comunicación no haya trabajado antes en un medio. La mejor forma de entender a la tribu de los periodistas tiene lugar cuando se ha pertenecido a ella.
Por otro lado, una persona con un bagaje vital amplio (es decir, con cierta edad cumplida) es capaz de empatizar con diversos tipos de empleados, entender sus necesidades, las circunstancias por las que están atravesando. Quizá porque, por edad, ya las pasó.
Voy más allá: no sólo apuesto por un dircom senior, de más de cuarenta años, sino por un dircom que sea mujer. Pero de esto hablaré más adelante porque, como decían en las antiguas novelas, “eso es ya otra historia”.
Escrito por Juan Pedro
Escrito por Juan Pedro
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