Me ha alegrado recibir tu correo, Mario, pues siempre hace ilusión que un antiguo alumno se acuerde de ti. Parece ayer cuando te vi por última vez en la Facultad; estabas feliz porque te habías licenciado y también un poco nervioso por el futuro incierto que te esperaba.
Bueno, ya has comprobado en tu propia carne que al final se sale de todos los problemas. Que, al final, van surgiendo empleos, unos mejores y otros peores. Pero tarde o temprano siempre surgen. Me dices en tu correo que ya trabajaste en unos cuantos empleos mal pagados (algunos relacionados con el Periodismo y otros no, y que de éstos últimos te da vergüenza hablar). Y me dices también que, desde hace unas semanas, eres consultor de una conocida agencia de comunicación y relaciones públicas. Enhorabuena. Los griegos decían que el tiempo es el mejor juez.
Me confiesas que te sientes inseguro en el nuevo puesto y que te hace falta ayuda. Me pides consejo. Cómo no iba a dártelo; para mí es un honor.
Puf, Mario, no sé por dónde empezar. Antes de darte consejos más o menos genéricos o más o menos concretos sobre esta profesión, quiero darte uno más sentimental, si quieres llamarlo así. O, mejor dicho, no te voy a dar un consejo: quiero pedirte un favor: no te olvides nunca de donde has salido, ni cuáles han sido tus primeros trabajos. Es más, te pediría que no te avergüences nunca de lo que hayas hecho (lavaplatos, lavacoches, chico de los recados) porque el presente es un tesoro que se ha ido labrando con episodios pasados.
Me haría ilusión que te acordaras siempre de nuestra Facultad, de la Universidad. Las aulas son un lugar de diversidad (política, social, vital) y la diversidad, en sí misma, es enriquecedora.
Personalmente, no entiendo a quienes dicen que cursar Periodismo o Comunicación no sirve para nada. Eso es imposible. Periodismo (o Comunicación) es una carrera preciosa. Sólo por los autores que leemos a lo largo de los cursos merece la pena (aprovecha esas lecturas porque, a partir de ahora, apenas tendrás tiempo de volver a hacerlas). Sólo por las preguntas que nos obligamos a hacer a nosotros mismos está justificado el esfuerzo y el tiempo de espera. Siempre se sale de la Universidad mejor que como se entra, Mario. Siempre.
Habrá un día que recuerdes los años de Universidad, joven amigo, y quieras revivirlos. No te preocupes. Si algún día recibiste allí luz, la tendrás dentro de ti para siempre. Y si nunca la recibiste es que, quizá, tienes otros problemas o no has encontrado aún tu centro de gravedad permanente, como decía Battiato.
A lo largo de las próximas semanas te daré los consejos que quieras. En tu correo me hablas de montar ruedas de prensa. ¡Dios, ruedas de prensa! Bueno, ese consejo te lo daré la próxima semana.
Hasta entonces no te olvides de ser feliz.
Escrito por Juan Pedro 
